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domingo, 10 de abril de 2016

PANAMEÑA, por Juan Manuel de Prada

 

(ABC, 9 de abril de 2016)

Resulta, en verdad, sumamente aleccionador que en los “papeles panameños” figuren gentes que, fuera de la galaxia "offshore", podríamos considerar ingenuamente antípodas. En donde vuelve a demostrarse que las banderías ideológicas son engañabobos; y que sólo hay dos maneras de estar en el mundo, según se estableciese en el Evangelio: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Un mundo que ha dejado de servir a Dios (es decir, de respetar la ley divina) no puede acabar de otra manera sino sirviendo al Dinero, pues no hay ley moral que aguante cuando es desgajada de la raíz divina que le presta luz y sustento. Pero el Dinero sólo se deja magrear por unos pocos (pues a la mayoría sólo les pone los dientes largos); y, al concentrarse en pocas manos, acaba generando lo que Pío XI llamó el “imperialismo internacional del Dinero”, que “allá donde halla su beneficio, asienta su patria”. En Panamá, pongamos por caso.

Entre los tipos pillados los hay que, a la vez que se lo montan en Panamá, sacan pecho patriótico o se erigen en conciencia colectiva y solidaria, poniendo el énfasis en el negociado progre (así, el cineasta oscarizado) o en el negociado liberaloide (así, el escritor nobelesco). En donde vuelve a demostrarse que uno y otro negociado sirven, a la postre, al mismo amo, que es el Dinero, que los funde en su abrazo paternal; y todas las divisiones que se escenifican no son sino aspavientos para mantener a las masas enzarzadas como monos que se disputan en una jaula una damajuana de aguardiente, según el chispeante símil de Castellani. Y, mientras los monos se disputan la damajuana, el Dinero se dedica a hacer de las suyas, pues la obsesión por los derechos y libertades sirvió maravillosamente al poder del Dinero, que andaba con la obsesión de que lo dejasen retozar en Panamá. He aquí el "quid" de la cuestión: todas las libertades que los ilusos saborean como si fuesen un caramelito de fresa no son sino cebos (y hasta placebos) que el Dinero les arroja para mantenerlos entretenidos, mientras él se dedica tan pichi a tomar el sol en una playa de Panamá.

Así, por ejemplo, las cuitadas que repiten como papagayos las consignas antinatalistas que les enseña la Fundación Rockefeller son las que permiten que los sueldos sean cada vez más bajos, pues ya no hay por qué pagar sueldos dignos con los que alimentar a una prole inexistente. Los incautos que se desgañitan en interné son los que, mientras de desahogan, permiten que Gates o Zuckerberg se forren a costa de sus vociferaciones inútiles. Y en este plan.

Todavía hay, increíblemente, gentes que no advierten que todas las libertades que les han concedido a modo de limosnas, todos los derechos de bragueta y demogrescas que los mantienen excitados y entretenidos, son las migajas del banquete que otros se pegan a su costa. Pero los expoliados nada podrán hacer mientras no entiendan que deben cambiar de amo y renegar del Dinero que sus ídolos progres o liberales se llevan crudo.

Entretanto, filtraciones como esta de los “papeles panameños” sólo sirven para que quien tiene los dientes largos por no poder magrear al Dinero en una playa de Panamá rabie por Twitter o se cambie de sexo, para ver si así se le pasa el cabreo. Y, si no se le pasare, el Dinero ya se sacará de la manga cualquier otra damajuana que lo mantenga excitado y entretenido, por ejemplo un paraíso fiscal para pobres, al modo de las casas de apuestas que triunfan en interné, donde la cuitada y el incauto de turno, después de soltar lastre en el abortorio y retuitear la última frase memorable del cineasta oscarizado o del escritor nobelesco, puedan apostar sus ahorrillos, a ver si algún prestidigitador panameño los multiplica por dos.

domingo, 3 de janeiro de 2016

EL ENIGMA RUSO, por Juan Manuel de Prada

 

(Artículo publicado en ABC el 2 de enero de 2016)


« Decía Churchill, ateo, masón y (lo que aún resulta más imperdonable) escritor ful, que “Rusia es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”. Lo que en verdad resulta enigmático es que Churchill se convirtiese en ídolo de todos los conservadores y católicos zombis, que llevan setenta años dándonos la matraca hagiográfica con tan nefasto personaje; los mismos, más o menos, que llevan colgados de la brocha del anticomunismo para justificar su grotesca rusofobia.

Juan-Manuel-de-PradaChesterton ya nos advertía hace casi un siglo que quienes execran las calamidades remotas del comunismo son los mismos que nos distraen de las cercanas tropelías del capitalismo. Y, en efecto, el anticomunismo ha sido una especie de implante emocional entre la gente de derechas que, mientras el comunismo soviético se mantuvo en pie, sirvió al capitalismo para convertirnos en una colonia descristianizada; y todavía hoy, cuando el comunismo soviético lleva muerto más de dos décadas, sigue sirviendo a modo de espantajo paranoide para alimentar entre esta misma gente la rusofobia más rabiosa y truculenta.

Pero, como afirmar que el país que defiende los valores tradicionales y ha abierto más de veinticinco mil iglesias en las dos últimas décadas es comunista empieza a resultar, en verdad, un poco chusco, los corifeos del anticomunismo engatusan a la gente de derechas más sugestionable con la matraca de la antañona pertenencia de Putin al KGB.

Pero, acaso sin pretenderlo, el ateo, masón y escritor ful Winston Churchill tenía algo de razón cuando soltó aquella charada inepta. Rusia, en efecto, guarda en su alma un enigma precioso que los corifeos del anticomunismo han tratado de oscurecer a toda costa, logrando incluso que los católicos zombis (a la postre más atentos a la propaganda anticomunista yanqui que a los mensajes de la Cueva de Iria) se tragaran sus intoxicaciones.

Pruebas de que Rusia guarda un enigma precioso en su alma es que todos las gentes infectadas de odio teológico, lo mismo progres que liberales, la denostan con efusión de espumarajos; prueba de que Rusia guarda un enigma precioso en su alma es que todos los chiringuitos del mundialismo tratan de desprestigiarla del modo más burdo ante las masas cretinizadas (muy recientemente, por ejemplo, la hedionda Amnistía Internacional); prueba de que Rusia guarda un enigma precioso en su alma es que el enemigo histórico por antonomasia de la Cristiandad, el pérfido turco, no puede disimular su rabia y su encono contra ella; prueba de que Rusia guarda un enigma precioso en su alma es que ha logrado que muchas gentes, hasta ahora apuntadas al conservadurismo panoli y al catolicismo zombi, estén empezando a abrir sus ojos legañosos de anticomunismo con la intervención de Rusia en Siria.

Y es que la intervención de Rusia en Siria nos ha enseñado muchas cosas. Nos ha enseñado, por ejemplo, que la “alianza internacional” contra el Estado Islámico era un cuento chino; nos ha enseñado que las alimañas del Estado Islámico han sido armadas y sufragadas por el mundialismo; nos ha enseñado que Turquía es un Estado criminal que comercia con un petróleo amasado de sangre y sirve de refugio a los terroristas; y muchas más cosas que no me caben en el artículo.

En alguno de sus discursos, Putin afirmó que una gran potencia no debe serlo sólo desde un punto de vista político o militar, sino también moral y espiritual. Ojalá Rusia sea fiel a este desiderátum y logre alumbrar al mundo el enigma que custodia en su alma; pues, si se conforma con la línea de “pragmatismo” que ciertos sectores de enemigos infiltrados tratan de inspirar en Putin, Rusia terminará siendo una colonia más del mundialismo. »